Tu mejor cara de la suerte
fue cuando intentaste ganar,
Cristo no cree en las ruletas
y yo no creo en la casualidad.
Los huesos se únen
aunque duelan un poco de más,
las heridas cicatrizan
y a las chicas les gustan.
En el día hay caminos
y vas viendo donde vas,
en la noche vas tanteando
hasta encontrar tu oportunidad.
Y no te preguntes de más
sino te vas a boicotear
mejor conspirar
contra el destino del azar.
Tu mejor cara de la suerte
fue cuando intentaste ganar,
Cristo no cree en las ruletas
y yo no creo en la casualidad.
Esas estrellas que te guían
no te abandonarán
y los lobos que vigilan
seguro se asustarán.
El tridente y los bigotes
no son más que un disfraz
de una barata liquidada
de un mercado de hipocrecías.
Tu mejor cara de la suerte
fue cuando intentaste ganar,
Cristo no cree en las ruletas
y yo no creo en la casualidad.
P A Z!
Gritale el gol bien fuerte en la cara y entrá en el Olimpo de la Gloria
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