martes, 6 de julio de 2010

Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

Les quitaron sus historias
les quitaron su hogar
inclusive la identidad
pero jamás las esperanzas.

Impunidad desenfrenada
con ideas en la clandestinidad,
verdad hipócrita miente sin piedad,
mata, sonríe y vuelve a matar.

Y así les fueron quitando toda felicidad,
les asesinaron una foto familiar,
les quitaron las lágrimas de sus mejillas
pero jamás pudieron quitarles las esperanzas.

Pudieron borrarles sus sonrisas
y hasta quitarles algunas caricias,
pudieron quitarles más de una crianza
pero jamás puedieron quitarles sus esperanzas.

Les quitaron el sueño
y les quitaron la tranquilidad,
les quitaron algo más
que una vida que vivir.

Les desgarraron el alma
ante la vista de un dios pasivo y senil,
que no hizo nada de nada
sólo sentarse y ver que va a venir.

Así, cuando ya se apagaba la vela
se pusieron un pañuelo en sus cabezas
y con la fuerza de la esperanza
salieron a buscar sus cunas robadas.

Y ante la adversidad
no buscaron ser heroínas,
sólo encontrar aquellas inocentes vidas
que ellas tanto querían.




P A Z!
Nunca más.

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