La soledad no sólo
es estar solo,
es no tener
a quién decir te quiero,
es no tener
a quién darle un beso,
un abrazo o un momento.
No es sólo
no encontrarse acompañado
es el asiento frío de al lado
la cama medio destendida
y el corazón
con un moño guardado.
No hay zigzag
en la rutina,
lo aburrido de la monotonía,
la cabeza está llena
de fantasías sin dueño
que las regale,
que las reclame
o que las reciba.
No me digas
si no es un punto
en un manto negro,
sólo un par de huellas
en la arena tibia,
la soledad te convierte en una isla,
te deja tu paraíso
pero no te deja
quién lo admira.
P A Z!
La soledad no es buena consejera...
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